Nuestra historia
Hace más de una década, en un entorno marcado por la transformación digital, un grupo de investigadores liderados por Toni Pallarés desarrolló e-cib, una tecnología innovadora con una doble función: ser un sistema de codificación avanzada y una herramienta de tokenización. Este proyecto nació para responder a la necesidad de conectar información y valor de forma eficiente y segura.
En otras palabras, e-cib podría conectar el mundo físico con la digitalización, mediante la codificación de información. Así como hace el QR, pero sin depender se limitaciones de proximidad, iluminación y tamaño. Además, cuenta la posibilidad de ser compartido verbalmente, ampliando su aplicabilidad en diversos contextos, ya que una persona no puede dictar un código QR. Esta flexibilidad lo convirtió en una herramienta práctica y accesible para usuarios.
Sin embargo, la verdadera innovación de e-cib residía en su capacidad para combinar funcionalidad técnica con tokenización, asignando valor a los códigos generados. ¿Por qué valor?
La códigos, además de codificar información, se pueden usar como activos digitales útiles para transacciones. O sea, pueden servir como moneda digital.
Toni Pallarés, con su enfoque creativo y su capacidad para anticiparse a las necesidades del mercado, lideró el desarrollo de e-cib con una visión que unía tecnología y utilidad práctica. Su trabajo no solo mejoró la codificación, sino que abrió nuevas posibilidades para la interacción entre el mundo físico y digital. En un mundo donde las casas están integrando tecnología como Alexa, con e-cib podrías dictarle acciones codificadas, mientras tu propiedad queda registrada en un código que solamente tu posees y está en una plataforma segura.